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martes, 23 de marzo de 2010

Cómo combatir el mal aliento y el sarro.

La aparición del mal aliento y sobretodo del sarro es más común en los perros de raza pequeña que en el resto. Esto se debe, entre otros factores, a que las piezas dentales son demasiado grandes para la pequeña cavidad bucal de las razas mini. Sin embargo, hay otros condicionantes que llevan a nuestros animales a sufrir sarro y otras afecciones bucales.

El sarro aparece como unas manchas de color marrón grisáceo y si no se combate genera mal aliento, inflamación de las encías y con el paso del tiempo la caída de los dientes.

La causa suele estar en una deficiente (o nula) higiene dental. Si a esto le sumamos el hecho de que los perros de la actualidad no suelen masticar su comida, sino que la tragan directamente, tendremos como resultado una boca poco sana y llena de problemas.

Para que esto no suceda disponemos de varias soluciones.

Una de ellas es ofrecer a nuestro perro de manera frecuente huesos especiales para este problema. En realidad cualquier tipo de hueso de piel de vaca (estos marrones que venden en los comercios especializados) nos puede servir porque obligan al perro a estar un buen rato mascando y esto ayuda a limpiar los dientes. La mayoría de productos de este tipo recomiendan ofrecer un hueso al perro cada día fuera de las comidas. Su precio suele ser de 1€ aproximadamente (depende de la marca) y podemos encontrar packs ahorro para todo el mes. También existen huesos de caucho a modo de juguetes con rugosidades y pinchos fabricados para el efecto. En comparación son más baratos aunque si no tienen sabor los perros suelen aburrirse fácilmente.



Otra opción es utilizar sprays bucodentales. Funcionan más o menos como nuestro flúor pero con la comodidad de que no hay que aclararlo (sería difícil en un perro). La constancia con este sistema es fundamental pues hay que utilizarlo también todos los días. Su precio oscila alrededor de los 10 y los 15€ y un bote puede durar unos dos meses (dependiendo del tamaño del perro). Algunos se pueden usar también para gatos aunque a éstos no suele gustarles.

También existen cepillos de dientes y pastas dentífricas para perros. Los cepillos de dientes son de cerdas suaves, pero básicamente iguales a los de las personas. Las pastas están hechas con aceites y son totalmente comestibles. Hay que acostumbrarlos desde cachorro para que el cepillado no le suponga un engorro.


Y por último existen una serie de líquidos y tabletas que se echan directamente en el agua de bebida y destruyen la placa.


En cualquier caso todo esto no funcionará si el problema está muy avanzado. En tal situación lo único que podemos hacer es llevar a nuestra mascota al veterinario a realizarse una limpieza dental. Para ello, obviamente, tendrán que sedarlo pero de esta manera podríamos salvar algunas piezas dentales (otras podrían caer durante el proceso).

Como con nuestra propia boca, es importante no descuidarla y limpiarla diariamente con el método que más nos convezca.


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